domingo, 13 de febrero de 2011

Colán, Piura y los repuestos



Que razón tenía el Barro. Colán resultó ser justo lo que necesitábamos. Una playa increible, con el mar color esmeralda, y con una energía en la gente que lo hacía aun más especial.
Caímos desganados al hostal Aloha Inn, y ahí estaba Micki, su dueño, para levantarnos los ánimos en cuestión de segundos. Allí pasamos unos lindos días, pudiendo emitir un par de programas radiales, y con el Barri haciendo cebiche y pescado frito noche y día. Mientras nos divertíamos jugando ping pong o barrenando olas en el mar, a la chatita de Tassara se le seguía metiendo mano para descifrar que problemas tenía, y se le seguían comprando repuestos.
Hubieron soldados que tuvimos que regresar a Lima antes de tiempo, por lo que el grupo quedó diesmado, pero la actitud fue tan positiva que se seguía para adelante. En Colán hubieron un par de tocadas (foto adjunta) que ayudaron mucho a la economía de la banda.
Y se partió rumbo a Máncora, aunque llegando a Piura se partió la camioneta. A partir de allí muchas idas y venidas para ver cómo hacer para solucionar el problema y poder regresar a Lima sanos y salvos. Repuestos y más respuestos, arreglos, mecánicos y una chata el día que le dieron el alta, para sacarla del taller, los chicos tuvieron que empujarla.

Invitado de lujo



Primer invitado del cual subimos dos fotos. El Chino de Colán, un verdadero GRANDE!

Rumbo a la perlita de Colán


Huimos de Trujillo buscando paz, con la chata cada vez haciendo más ruidos, y con fuertes sospechas de que en cualquier momento se iba a romper.
De camino a Piura hicimos noche en un balneario llamado Pimentel (es el balneario de la ciudad de Chiclayo), en el cual sufrimos un intento de robo a la camioneta por la noche, lo que continuó agudizando el malestar general. A la mañana siguiente continuamos viaje a Piura.
Nos quedamos sin nafta en el medio del desierto. Gracias a la suerte de la Cleta el problema se solucionó rápidamente y fuimos arrastrados por un camión hasta una estación de servicio bien al estilo Madmax o Waterworld (obviamente sin el agua!). Compramos un par de galones de nafta casi que al precio del oro (como en Waterworld jajajja) y continuamos. En Piura se volvió a quedar la camioneta, totalmente recalentada y sin dar ningun indicio de querer volver a arrancar.
Hasta el momento habíamos hecho 1000 kilómetros con la chata y sin exagerar, bajamos a empujarla no menos de 15 veces. Los menus de 5 soles nos comprobaron que son buen alimento ya que había garra para el empuje, y tras esperar 20 minutos a que enfrie un poco el motor, pudimos mover la camioneta lo suficientemente rápido como para que Cuqui haga su mágia y le dé arranque.
Hicimos una pasadita por Paita, que es el puerto más importante de Piura, un lugar distinto al que nos había ofrecido hasta el momento la geografía del Perú. Veniamos muy cansados, con hambre y algo malhumorados por lo que al ver el gran movimiento que hay en la ciudad, decidimos movernos algo más al norte.
De pronto escuchamos al Barri decir: "A Colán le tengo fe". Y hacia allí nos dirigimos.

El invitado de Trujillo


Jorgito el bizarrito. Nos vimos obligados a hacer un programa especialmente para entrevistarlo por segunda vez. Los que pudieron escucharlo saben de que estamos hablando, y los que no lo escucharon no tienen idea lo que se perdieron!!! Ojalá no lo veamos nunca más.

El tour sigue y ya estamos en Trujilo


Partimos de Tortugas con la ilusión de seguir recorriendo kilómetros con la chatita de Tassara, y sin grandes inconvenientes arribamos a la ciudad de Trujillo el día viernes 21 de enero cerca del mediodía. Esa misma tarde se emitió el programa de radio con normalidad (aunque el invitado era bastante anormal y tan bizarro que volvimos a invitarlo al programa especial que hicimos el sábado 22, dónde básicamente el programa giró en torno a la entrevista) y por la noche tocamos en el Bohemios bar. La tocada fue bueno, la pasamos bien y a la gente del lugar le gusto la música, por lo que el día sábado 22 nos volvieron a contratar allí mismo.
Tocamos el sábado ya sin ser tan bien recibidos por el admisnistrador del bar (flor de garca). La tocada fue mejor que la de la noche anterior aunque costo bastante lograr que nos paguen.
En Trujillo conocimos varios músicos muy copados y descubrimos que hay bastante movida de rock under.
El domingo se arrancó rumbo al norte, con demasiados problemas en la camioneta que hicieron largo el viaje, y que lograron bajonear un poco los ánimos generales.