Estamos transitando el kilómetro trescientos de la ruta a Nazca, momento elegido para hacer memoria en este quinto día de 2009, quinto día en el Perú. Súbitamente tuvimos que parar. Uno de los bolsos en la parrilla se paso de vivo y se le dio por saltar. Más allá de eso, de la pérdida de los imanes, y de una encajada nocturna en la arena, no se podría decir que el viaje venga siendo accidentado, pero “Bubu” trae al ron entre ceja y ceja.
Nos trajo suerte la noche de ayer, cuando finalmente pudimos tocar en el boulevard “careta” (debería hacer mención de algún episodio que involucra un gran despliegue de uniformados, pero eso desacreditaría declaraciones anteriores). Por lo demás la noche estuvo productiva y la banda respondió a las exigencias de un público inusual.
Las tres primeras noches fueron más tranquilas y no tan holgadas en lo que a público representa. Encontramos lugar donde armar, en un barcito alejado, pero nos dio la intimidad y tranquilidad que necesitábamos para ponernos a punto.
Pero siempre, y más allá de todo esto, estaba la orilla del océano pacífico al despertar, la risa de Lalo, la cevichería, algún hilary a la mañana… y Patty Zousa.
Relato de Iván “el drogo” el 5 de enero de 2009
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